Cuatro ideas Grey para darle un toque “sado” a tu vida sexual

June 30, 2016

1. Privación sensorial. No ver y/o no oír aumenta las sensaciones corporales. Haz la prueba: cierra los ojos y acaríciate, después haz lo mismo, mirando. Nada que ver. Por lo tanto, para empezar, ¿por qué no probar con una venda en los ojos? Un juego: el amo acaricia al sumiso –puede además contarle una fantasía- y le hace sufrir tanto como desee, porque decide cuando le permitirá llegar. Extra: auriculares y música sensual… o silencio.

2. Inmovilización. Quien ata (de entrada, valdrán unos fulars o medias, ya complicaréis las cosas más adelante) debe comprobar que no aprieten en exceso (¡pregunta!). No hace falta causar dolor (salvo que eso quiera el sumiso) y no deben cortar la circulación sanguínea (prohibido el cuello). De hecho, para novatos, bastara que generen la sensación de no poder desasirse. Indispensable, siempre tener unas tijeras (sin puntas peligrosas, mejor las de tipo escolar) a mano por si el atado se agobia (o le da un ataque de pánico), algo le hace daño, pierde la conciencia (¿por qué crees que he escrito lo de no apretar en exceso?)…

3. Azotes. Si queréis probar, empezar con la mano y centraros en las nalgas. Solo nalgas… Para dar hay que saber dónde: por ejemplo, en la parte baja de la espalda es muy peligroso, o sea que ¡nada de experimentar a lo loco! Tiempo tendréis para perfeccionar vuestras aptitudes. Más cosas: ¡calentar! ¿Qué quiere decir esto? Acariciar la zona un buen rato (hay quien se recrea en ello una hora antes de dar una nalgada) para relajar a la pareja y, sólo entonces,castigar ¡y hacerlo flojito! El objetivo es que quien recibe se relaje, que la sangre vaya concentrándose en la zona (las caricias previas pueden volverla rosácea) y, con ello, aumente su excitación. En definitiva, la idea es ir de menos a más. El placer no necesariamente está en la fuerza, sino en ese juego, que se puede acompañar, por ejemplo, de caricias genitales. (El vídeo, en inglés, corresponde a una escena de “The Secretary”, una filme ya considerado un clásico.)

4. Palabra de seguridad. Pactar una. Si el sumiso la usa, el amo detiene inmediatamente la actividad. No vale elegir “no”, “basta” o “para”, porque es fácil utilizarlas como parte del juego. Si te va que te azoten es posible que también te gusta hacer ver que “no” quieres que lo hagan… Por lo tanto, lo mejor es buscar otra expresión: “rojo”, por ejemplo.

Últimos apuntes (¡un post no puede ser tan largo!): mejor empezar por algo sencillo (siempre ir de menos a más) y ser positivos asumiendo que se trata de probar y errar, probar y acertar. Para ir a más, existen talleres de iniciación, libros e infinidad de webs.

 

BDSM. Siglas de Bondage y Disciplina (B&D), Dominio y Sumisión (D/S) y Sadismo y Masoquismo (S&M). Sus diversas prácticas implican un intercambio voluntario y consensuado de poder entre dos o más personas para crear tensión sexual, placer y, en ocasiones, dolor. No necesariamente hay sexo, muchas veces lo que prima es la experiencia mental.

Bondage. De to bind, o sea atar. Uso de diferentes restricciones (cuerdas, cadenas…) para inmovilizar a una persona causándole una intensa experiencia mental y corporal.

Masoquista. Persona que goza mediante el dolor. De Sacher-Masoch, autor deLa Venus de las pieles.

Sádico. Persona que disfruta causando dolor. Del Marqués de Sade, autor deLos 120 días de Sodoma.

Sexo vainilla. Sexo convencional. El extracto de vainilla es el sabor básico de los helados, es decir, lo mínimo necesario para ser considerado sabor.

Spanking. Disciplina centrada en dar o recibir azotes, usando manos, reglas, cinturón, látigo…. El mayor flujo sanguíneo en la zona genera una intensa sensación de placer al spankee (quien recibe). El spanker es quien azota

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